Lluvia seca
El pa�s arde. Por un lado, por el de la vertiente pol�tica que se asemeja a un horno crematorio mal cerrado y, por otro, a la temperatura ambiente. Me centro en
El pa�s arde. Por un lado, por el de la vertiente pol�tica que se asemeja a un horno crematorio mal cerrado y, por otro, a la temperatura ambiente. Me centro en �sta porque hay infinitas mentes preclaras y edulcoradas que dictan y aclaran con puntos y comas sobre lo que ocurre en el estado.
El cambio clim�tico est� aqu� y, a pesar de que no es el cu�ado del alcalde el que predijo la transmutaci�n clim�tica, estamos sintiendo calor (mucho calor) en meses en los que no es habitual. Dicen que el Mediterr�neo se est� desertizando y el Cant�brico mediterraniz�ndose; habr� que hacer como las aves migratorias, que mudan seg�n la estaci�n.
Tambi�n los mercados de valores arden. Durante el mes que concluye, los �ndices de las principales bolsas del mundo, alguno que ha cumplido en mayo 130 a�os como el Dow Jones, han alcanzado m�ximos, y lo que es m�s, con analistas financieros opinando que el beneficio tiene margen de recorrido. �Hasta el infinito y m�s all�!, como dec�a Buzz Ligthyear, pero -creo- que la prudencia debe presidir tiempos como este.
No es mi intenci�n volver a 2007, a�o en el que cualquier activo de cualquier origen (tierra, mar o aire) se duplicaba sin misericordia y ton
Fuente original: Expansión Mercados (https://www.expansion.com/empresas/2026/06/27/6a3fbf4c468aeb2f658b457a.html)
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